Una historia de tarjetas de visita

Hoy os voy a explicar una de aquellas historias que no se suelen leer por la red. Normalmente no me gusta hablar de estas cosas, pero me he animado al ver una iniciativa por la red de explicar como conseguir clientes SEO, y me ha recordado una historia relacionada con las tarjetas de visita que me sucedió cuando empezamos en esto de las agencias SEO.

Hasta cierto momento, los clientes que teníamos eran siempre a través del boca-boca, o incluso por colaborar en proyectos propios, pero decidimos que era buena idea ir más allá.

Siempre poco a poco, ya sabéis que nos gusta ser diésel.

Tarjeteando

La historia con las tarjetas de visita surgió como si nada, por mi animada vida asociativa, siempre he estado en contacto directo con mucha gente de muchos ámbitos diferentes, y cuando le explicabas de que trabajabas siempre te pedían un contacto «por si lo necesito más adelante».

Aunque trabajamos para empresas muy grandes, lo cierto es que a los clientes a los que mejor llegamos son los pequeños, aquellos que buscan «alguien» para poner al día sus negocios analógicos, básicamente porque ven que la ola de internet les está pasando por encima, y quieren ponerse a ello pero no saben como.

Son un cliente que nos gusta, porque creemos en la pequeña empresa, en los negocios familiares y tradicionales. De hecho, Escurçó es una micro-empresa familiar 🙂

La cosa es que la mayoría de estas personas tienen muy malas experiencias con el SEO por los vende humos, han pagado cantidades absurdas por servicios muy mierdas, y por supuesto, los más avispados, aquellos que se lo han querido hacer ellos mismos, y que han acabado hundiendo sus webs  por comprar un pack de enlaces en Fiver por 4$ porque leyeron que posicionaba seguro.

Además, todo lo relacionado con internet y el SEO a veces es muy técnico, muy complicado, y por todo ello, me animé a crear justamente un tipo de tarjeta de visita que ayudara a entender como funcionaba este mundillo, y a la vez les diera confianza.

De esta forma, amigos, familiares, micro-empresarios, y sobretodo cualquier tienda o comercio dónde voy a comprar cualquier cosa, les acabado dejando siempre mi tarjeta de visita.

Es tanta mi obsesión, que llevo siempre como unas 10-15 en el bolsillo, y las reparto como caramelos.

Resultados

Los resultados han sido curiosos, lo cierto es que el 10-15% de nuestra facturación provienen justamente de esta «técnica». Técnica por otro lado, tan vieja como el andar.

Una de las cosas que nos hace diferente a Escurçó de otros del mundillo, es que somos muy directos, muy fáciles, no complicamos las cosas, y ante todo, que hablamos lenguajes analógicos, porque al final, preferimos una pequeña tienda de barrio contenta con nosotros, que te acaba recomendando a otra tienda, que no ir a por grandes empresas que ahora te contratan a ti, y el mes que viene a otro.

También nos gusta tener ese compromiso social con nuestra pequeña ciudad y con la gran Barcelona. Tenemos claro que, como sociedad, nuestra economía ha sido históricamente de autónomos, botiguers y PYMES en general.

Por tanto, ayudar y generar supervivencia a esas pequeñas empresas tradicionales, es en el fondo también garantizar nuestra propia supervivencia futura. Seguro que este tipo de reflexiones no las sueles leer en el mundo del SEO, pero es que nosotros somos así.

En fin, conclusión: algo tan analógico como las tarjetas de visita, nos han generado más clientes y a un coste más bajo, que otras técnicas como podría ser el SEM o paradójicamente el propio SEO.


Antoni

Persona de letras en un mundo de ciencias. Siempre buscando la perspectiva humanista de las cosas. Un día descubrí el SEO y ya no me pude desenganchar de él, para bien o para mal :)